sábado, 14 de abril de 2012

La vaca y la Foto


La Vaca


A 1.265 metros sobre el nivel del mar, luego de ya haber llegado a la anhelada cumbre, fue que encontramos a este animal. No supimos a quien le pertenecía. Eso no importaba. Lo que si lo hacia era que el animal recordaba, venia de quizás donde, pero recordaba.

¿Qué recordaba?
Donde podía conseguir agua.
Tenia la vital obligación de volver y volver al mismo lugar; fuente del elemento.

El obturador de la cámara, y nuestras urbanas impresiones, espantaba y asustaba a la vaca, pero a esta no lo queda otra opción. Yo estaba ahí para fotografiarla. Ella estaba para beber. El tiempo y el espacio es suficiente para todo.
Fotografié. Bebió. Se fue.








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